A Veces Viajo

Foto por Pilgab para Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 3.0

Los jardines secretos

Aaahh Dublín, qué preciosa ciudad. Gente macanuda, música por todas partes, buena onda, cerveza, muchos pubs, más cerveza, fácil de caminar y con una historia tremenda. Creo que es difícil no enamorarse de la capital de la Isla Esmeralda, o al menos no guardarle cariño.

Dublín tiene todo para que la pasen bien, a todo lo que decía en el párrafo de arriba se le puede sumar que no es una ciudad cara y ni les digo si el destino anterior fue Londres.

A Dublín fuimos medio que sin querer, el viaje que teníamos ya tenía unas paradas predefinidas que eran Atenas, Londres y París, pero claro entre Londres y París había como 10 días de diferencia, entonces partimos eso a la mitad y nos fuimos cinco días para Dublín que la verdad los disfrutamos un montón, ya el primer día vimos la final de la Copa América que ganó Uruguay, aprendimos de historia, de la linda y de la no tan linda, como la gran hambruna que hizo estragos en toda la isla a mediados del SXIX, salimos de joda todos los días, vimos castillos, museos, duendes, parques, etc.

Y ahí me quiero detener, porque hay un parque que puede llegar a pasar un poco desapercibido porque está como enquistado en una manzana rodeada de edificios y en realidad si uno no llega por la entrada capaz ni lo ve, como si puede ver a otros como St Stephen's Green, Merrion Square o el enorme Phoenix Park. Este parque se llama Iveagh Gardens.

Los Iveagh Gardens tienen una larga historia, aproximadamente unos 300 años, y fueron cambiando de manos entre condes y lores hasta que recién en 1939, y después de una primer petición que había sido rechazada, Lord Iveagh le obsequió los terrenos a la nación con la condición de que se mantuvieran como jardines y no se usaran para contstruir edificaciones, así los Iveagh Gardens se convirtieron en un parque público.

Foto porTolfraedic para Wikimedia Commons con licencia CC BY-SA 4.0

Llegar al parque no tiene mucho misterio, aunque los llamen jardines secretos, pero lo que si es que hay que hacer una pequeña vuelta para encontrarlos. En general la mayoría va a St Stephen's Green que es uno de los parques más conocidos pero si siguen unas pocas cuadras hacia el sur van a encontrar esta joyita. Si se fijan en la siguiente imagen están uno casi al lado del otro pero como les comentaba los Iveagh quedan un poco rodeados de edificios.

Captura de Google Maps

Si se fijan en el diseño de 1865 y en como se ve hoy desde arriba, el lugar se mantiene prácticamente incambiando, aunque ya sin el Palacio de Exhibiciones.

La gran vedette es la cascada, pero también hay un laberinto, una especie de glorieta inmensa, rosedales, fuentes y muchos espacios verdes. Una de las cosas que más nos gustó es que se notaba un lugar que, habiendo buen clima, muchos locales aprovechan para hacer su corte del trabajo del mediodía y van a almorzar ahí sentados en el pasto. Y, no se como seguirán de secretos, pero en aquel momento era un lugar poco frecuentado por turistas por lo que se podía aprovechar para desenchufarse un poco del viaje en si, que a veces uno está tan metido en todo lo que quiere ver y hacer que si se pasa de rosca no se disfruta tanto. Así que están ideales para copiarle a los locales y pasar un rato de picnic, pero tengan cuidado porque estos parques (y creo que todos en general) tienen horarios de apertura y cierre.

Antes de terminar les quiero comentar de otros jardines, bastante más pequeños y mucho más solemnes. Y es que al norte de los Iveagh Gardens, unos 30 minutos a pie prácticamente en línea recta y cruzando el río Liffey está el Garden of Remembrance, unos jardines que conmemoran los caídos en la independencia irlandesa. Están muy lindos también, es de esos lugares que quedan como silenciosos y se nota demandan respeto. Si uno mira de arriba el parque notará que la parte de piscina tiene forma de cruz católica y en el fondo pueden ver una escultura que domina el lugar, muy bonita, que está basada en la leyenda de la mitología irlandesa de los niños de Lir y es sobre unos niños que son convertidos en cisnes. También están ideales para desenchufarse de los ruidos de la ciudad.

Y con los niños de Lir de fondo y una bandera irlandesa flameando al viento me despido en este día de San Patricio libre de alcohol.

Foto Mo ainm para Wikimedia Commons con licencia CC BY-SA 3.0