A Veces Viajo

Foto sitio oficial Modry Kostol

La iglesia azul

Me gustó mucho visitar Bratislava, primero porque es de esos lugares que uno generalmente no tiene en el radar, y después porque la pasé bien y pude conocer bastantes cosas, a propósito ¿Sabían que en Bratislava hay unos 110m2 de áreas verdes por habitante?.
Si hay que mencionar algo no tan bueno es que en algunos momentos me costó comunicarme, por ejemplo cuando llegué, que lo hice en tren desde Budapest, tenía que tomarme un tranvía hasta donde me iba a quedar, pero no podía ubicar correctamente donde paraba. La estación de trenes no es muy grande, más bien chica, y parece haberse quedado un poco congelada en las épocas de la Guerra Fría, y a pesar que le daba vueltas y vueltas no podía encontrar el tranvía y ahí una señora que trabajaba en la estación intentó ayudarme con toda la onda y la paciencia del mundo, pero fue imposible entendernos hasta que en una de las vueltas di en la tecla y logré encontrar mi transporte.

Otra cosa que me pasó nada más llegar (y antes de la búsqueda del tranvía) fue que quería sacar la Bratislava Card que es una tarjeta turística que te da acceso gratuito o bonificado a distintos lugares, transporte público gratuito, y otras cosas más. Averigüé y en la estación lógicamente la vendían, pero tampoco podía encontrarla, entonces fui a consultar y la respuesta, que no pareció muy amigable, fue en eslovaco así que no entendí nada.

Así que luego de instalarme en el que sería mi hogar por los próximos tres días, salí en busca de la tarjeta, porque como se compra por 1, 2, 3 o más días, quería aprovecharla lo más que pudiera y tenerla desde el primer momento. Ahí vi que se conseguía en una empresa de paseos turísticos que me quedaba a pocas cuadras. Hasta ahí fui, vendían si, pero en esa oficina no les quedaban así que me mandaron a un barco/oficina que tenían amarrado sobre el Danubio que eran unas pocas cuadras más. Y como bien dicen que la tercera es la vencida, en el barco conseguí mi tarjeta. Mientras hablaba con la chica que me estaba pidiendo mis datos me pregunta de donde era y yo le respondo que de Uruguay y ahí me mira y me dice "Uruguay is Natalia Oreiro?" y le respondo que si que es uruguaya y ya aprovecho para preguntarle si había visto Muñeca Brava pero no me supo decir porque claro los nombres no son iguales allá y acá. Hasta ahora es la primera y única vez que no me asocian Uruguay con el fútbol.

¿Recomiendo sacar la Bratislava Card?
Si. No me puse a hacer los números de si rendía económicamente pero me salió 20 euros las 48hs y la usé mucho.

Vista del Puente UFO desde la orilla del Danubio - Foto A Veces Viajo

Pero es ahí en el mismo barrio donde me estaba quedando, a unas cinco cuadras, que uno se encuentra con la iglesia azul que no se llama así sino que es la iglesia de Santa Isabel. No se imaginen una mega catedral, ni un edificio de siglos de antigüedad, la iglesia azul es más bien un edificio parroquial de barrio y su construcción data de principios del siglo XX. Pero claro, a diferencia de muchas de estas otras iglesias esta está decorada toda en tonos de azul, tanto por dentro como por fuera, con algunos detalles en blanco y algún otro color, pero casi que 100% azul.

Fue diseñada por el arquitecto húngaro Edmund Lechner y acá hago un pequeño paréntesis porque he encontrado también el nombre escrito como Ödön y Eugene, pero como la página oficial de la iglesia lo tiene como Edmund así le vamos a decir nosotros. Fue un arquitecto famoso en Hungría y su corriente favorita era el modernismo o art nouveau. Incluso he leído por ahí que se lo considera el Gaudí húngaro.

Bueno, allá por 1907 se celebraba el cumple número 700 de Santa Isabel, hija de un rey húngaro, y estas celebraciones incluían la construcción de una iglesia cosa que le pidieron a Edmund allá por 1909 y luego de pasar todos los filtros y habilitaciones burocráticas y eclesiásticas, empezó la construcción. La idea original era que sirviera tanto para el liceo, que hoy está enfrente, como para los vecinos del lugar y la iglesia iba a estar ubicada en un terreno lindero al edificio estudiantil, pero Lechner pidió cambiarla para el terreno de la esquina y así ubicar dos entradas diferenciales, una al norte para los estudiantes y otra al este para el resto de la gente. Con esto modificó la tradición que era una entrada principal al oeste y otra lateral al sur, pero no lo hizo por llevar la contra sino por pura practicidad para la función que iba a cumplir el edificio.

La iglesia azul y sus dos entradas - Foto A Veces Viajo

A medida que la obra avanzaba hubo varios cambios sobre el diseño original, el más notorio es que era de color gris con relieves en tonos de amarillo, pero probablemente no hubiese llamado tanto la atención como lo hace ahora. Toda la parte de cerámica azul fue encargada a la fábrica de Szolnay, ubicada en Hungría, muy famosa y que viene fabricando este tipo de artículos de construcción y decoración desde 1853 hasta el día de hoy. Otro cambio que modificó su aspecto final es que en los planos iba a tener la clásica cúpula pero al final, y probablemente por motivos económicos, se cambió a un techo tradicional.

Como pueden ver en las fotos hay detalles por todos lados y cada uno de ellos fue minuciosamente diseñado por Lechner, tanto en el exterior como en el interior. Uno de los más notorios es su entrada principal que además tiene un mosaico de Santa Isabel realizando el milagro de las rosas. Si se fijan hay rosas y también estrellas por todos lados.

Entrada principal - Foto sitio oficial Modry Kostol

Yendo un poco al interior, al que aclaro que no pude acceder porque los horarios de visita son un poco atravesados y cuando uno está pocos días en una ciudad si vas a un lugar y está cerrado generalmente no da el tiempo para volver. Pero adentro la cosa también va repleta de detalles siempre manteniendo la paleta de colores azules aunque incorporando el dorado y tonos de amarillos. Tiene su órgano, hay una gran araña de luces en el centro que también fue diseñada por Lechner y las ventanas y vitrales están pensadas para que la iluminación vaya cambiando de distintas formas durante el día. Hay que aclarar que estas ventanas debieron ser restauradas luego de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Interior - Foto sitio oficial Modry Kostol

Si tendría razón Lechner cuando les dijo que no lo apuraran, porque al final logró hacer algo distinto a lo tradicional y que se convirtió en un símbolo de la ciudad y del país. En las fotos no se ven todos los detalles que uno puede ver estando ahí en vivo pero llama muchísimo la atención encontrarse una iglesia tan distinta a lo común.

Y para el final un bonus track. Quienes hayan leído algún otro artículo por acá habrán notado que me gustan los atardeceres, y los amaneceres también me gustan pero para los otros no tengo que madrugar. En los posts de Santorini o Budapest hubo algunos ejemplos. Y Bratislava no fue la excepción porque el primer día que estuve subí al castillo de la ciudad para poder capturar un lindo atardecer. No se si sería el mejor punto para hacerlo pero valió la pena. El castillo y el barrio del castillo están muy lindos, lo mejor es subir caminando para poder apreciar bien todo el lugar y además ver la ciudad desde otra perspectiva, y se pueden cruzar alguna tienda o lindo pub para tomar algo. Seguro en estos días voy a subir algunas fotos de esto al instagram de A Veces Viajo.

Y con el sol "hundiéndose" en el Danubio y una bandera eslovaca ondeando al viento me despido hasta la semana que viene.

¡Gracias por leer!

Atardecer desde el Castillo de Bratislava - Foto A Veces Viajo