A Veces Viajo

Foto por Azamat Esmurziyev en Unsplash

La ciudad levantada

Salí en tren desde Bratislava y después de unas cuatro horas y poco de viaje llegué a Praga a eso de las dos de la tarde. Tenía solo una noche para estar en ahí así que mi plan era llegar al alojamiento, darme una ducha y buscar si había un tour a pie. Entre una cosa y otra ya eran como las tres de la tarde cuando tiré mi equipaje en el cuarto, medio que me acomodé y me entré a bañar. El último tour salía 16.30 de la plaza de la Ciudad Vieja, tenía que tomarme el tranvía número 5 o el 22 y bajarme luego de unos veinte minutos para después caminar unos diez minutos más, era una carrera contrarreloj pero llegué a tiempo.

Tranvía 22 - Foto por Pierre Blaché

Lamentablemente no tengo fotos muy buenas de Praga, no se si por el apuro con el que anduve, por el cansancio o porque simplemente no me quedaron muy bien, así que la mayoría de las fotos que verán las seleccioné de distintos bancos de imágenes.

Volviendo a los tours, lo que hay que hacer es encontrar con quien lo vas a hacer, las distintas empresas usan distintos colores o distintivos para que los ubiquen y luego de tener el grupo armado salen, generalmente son muy puntuales. Como me sobraban unos minutos y no comía nada desde que salí de Bratislava paré en un kiosquito que vendía café y chocolate caliente y razoné que lo que más me iba a llenar era el chocolate así que ese fue mi almuerzo/merienda.

Plaza de la Ciudad Vieja - Foto A Veces Viajo

Recomiendo mucho hacer los free tour a pie en todas las ciudades que puedan, principalmente si van a estar poco tiempo porque les ayuda a ubicarse y tener un pantallazo general sobre la historia del lugar, y si están viajando solos se pueden encontrar otras personas en la misma situación y conseguirse un compa de viaje al menos por un rato, o simplemente compartir y conversar con gente de otros países. En mi caso terminé el día recorriendo otros lugares y tomando unas cervezas con Erwin, un estadounidense de padres mexicanos que estaba viviendo y trabajando en Sevilla.

Bueno resulta que estábamos haciendo el tour y recorriendo lo más clásico de Praga: el Reloj Astronómico, el viejo ayuntamiento, la casa de la Madona Negra, la antigua sede del parlamento checoslovaco, el puente de Carlos, el viejo barrio judío, la Torre de la Pólvora, y otras cosas más. Me tocó de guía Yoshi (si, como el de Mario Bros) un peruano muuuuuy colgado con su trabajo (y muy divertido) y que le gustaba mucho contar historias, y entre esas historias en un momento desliza que el rey Carlos IV había hecho un montón de obras que habían convertido a Praga en una de las ciudades más importantes del Sacro Imperio Romano Germánico y ahí deslizó algo tipo "vieron que en Praga hay muchos sótanos o pisos bajo el nivel del terreno, bueno eso es porque este rey levantó la ciudad." Y se ve que a mi eso me quedó resonando porque varias veces he tratado de encontrar información al respecto aunque sin conseguir más que unas simples menciones, hasta ahora.

Foto por Fredy Martinez en Unsplash

Efectivamente el rey Carlos IV de la famosa casa Habsburgo (que llegó a meter hasta un soberano en México) hizo varias obras durante su reinado, por nombrar algunas:

  • Construyó nuevas fortificaciones y renovó las anteriores
  • Construyó edificios públicos y privados, como el Teatro Real de Praga, el Palacio Real de Praga, la Catedral de San Vito.
  • Creó la Universidad Carolina que fue de las más importantes en su momento.
  • Y hasta se mandó hacer su propia estatua en la plaza principal de la ciudad.

Pero Praga tenía un grave problema con los desbordes del río Moldava, que atraviesa la ciudad. Estas inundaciones provocaban daños materiales y económicos significativos. Y ahí fue que se les ocurrió levantar la ciudad en las zonas que estaban más complicadas, una papa ¿verdad?

Obviamente que esto no iba a ser fácil, era un proyecto ambicioso, además de costoso, aún hoy en pleno siglo XXI sería un proyecto ambicioso, pero imaginen en el siglo XIV. Además se requería de arquitectos e ingenieros de primer nivel. La obra constaba de la construcción de muros de contención y diques para evitar que el agua del río se desbordara, y se rellenaron las zonas bajas con tierra para elevar el nivel del suelo. Además, se elevaron los edificios y las calles en estas áreas para protegerlos de las inundaciones. También incluyó la construcción de canales de drenaje para asegurar que el agua de las lluvias no se acumulara en la ciudad. Estos canales ayudaron a prevenir las inundaciones y a mantener la ciudad seca.

El impacto fue instantáneo y duradero. Esto permitió a la ciudad crecer y desarrollarse sin tener que preocuparse por los problemas de inundaciones, además de mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Muchas de las áreas rellenadas se convirtieron en parques y espacios verdes que se utilizaron para recreación y ocio.

Con esta obra no solo resolvió el problema de las inundaciones sino que contribuyó en el crecimiento de la ciudad, ayudó a desarrollar la ingeniería y la arquitectura de la época por el alto grado de complejidad que supuso, fomentó el comercio en la ciudad convirtiéndola en uno de los centros comerciales y económicos más importantes de la Europa medieval. Además de mejorar el prestigio no solo de la ciudad sino de toda la región de Bohemia. Y lo dije más arriba pero todo esto fue ¡en el siglo XIV! Hace unos 700 años. Una vedadera locura.

Así que si hoy en día andan por Praga y notan la cantidad de sótanos o subsuelos ya saben quien fue el culpable e incluso si están viajando con alguien que no leyó esta historia se la pueden contar.

En fin, no es ninguna novedad que Praga es una de las ciudades más famosas del mundo y en cualquier época del año. Yo cometí el error, por mala planificación, de estar solo una noche, me dio el tiempo para hacer el tour, subir y recorrer el barrio del castillo y terminar a la noche tomando una(s) con el amigo Erwin y comiendo unos pretzels gigantes que pensé que eran gratis pero resultó que no. Al otro día solo me alcanzó para desayunar e irme a la estación de trenes y seguir rumbo a Dresde, pero eso quedará para otro post.

Reloj Astronómico e Iglesia de Týn - Foto por Raúl Cacho Oses en Unsplash