Una vez, de forma muy fortuita, tuve la chance de subirme a un crucero. Y otra vez, con más planificación porque era mi luna de miel, fui a un all inclusive. Por eso quisiera hacer una especie de comparativo en estas dos formas de viaje que son muy similares y al mismo tiempo diferentes.
Aclaro que esto que van a leer acá, y cualquier otra cosa que lean en este blog, es exclusivamente en base a mi experiencia y mi opinión. Y esta experiencia fue en un crucero Buenos Aires - Ilhagrande - Ilhabela Punta del Este - Buenos Aires, y un resort all inclusive en Punta Cana.
Hay una cosa que se repite en ambos y es el concepto de "todo inlcuido" que es el tipo de servicio que brindan y que, por si algún despistado no sabe, te incluyen todas las comidas y bebidas dentro de la tarifa que pagues por quedarte ahí. Hay excepciones, como por ejemplo que no se incluyan las bebidas alcohólicas, pero esto siempre está aclarado en la letra chica y siempre está la chance de pagar más para tener más por supuesto. Pero uno podría perfectamente pagar su estadía y no gastar un peso más durante el tiempo que dure.

Otra cosa es que eso de que los cruceros son exclusivos de gente con mucha plata hace rato que es un mito. Claro que hay opciones recontra mega exclusivas pero se ha democratizado mucho el acceso que permite que un trabajador pueda tener la chance de vivir este tipo de experiencias a costos mucho más accesibles que hace un par de décadas. Hoy en día podés encontrar cruceros en Sudamérica por 600-700 dólares en su versión más barata.

Facilidades
Ambas opciones ofrecen más o menos lo mismo: comida, piscinas, gimnasios, spa, bares, más comida, espectáculos, algunos tienen casino, cosas para niños, otro poco más de comida, discoteca, entre otras cosas que seguro me olvido. Hay una diferencia obvia que es el espacio, mientras en el crucero todo está más comprimido o dividido en distintos pisos, en los resorts el espacio es amplio, por ejemplo las piscinas generalmente son enormes y de formas locas.
Comida
También es similar y el rey del asunto es el buffete o "tenedor libre" donde uno va y se sirve lo que quiere cuantas veces quiera. Acá hay otra diferencia que ofrece el all inclusive y es la existencia de distintos restaurants tipo temáticos, uno asiatico, otro italiano, comida de mar, etc. Un detalle no menor es que si uno va a uno de estos restaurants tiene que pagar la comida. El crucero tiene algo similar pero más de comida rápida y tenés el bar de pizzas, el de hamburguesas y todo así. Pero en el barco hay algo muy distinto que es la cena diaria donde dividen a los huéspedes en grandes grupos y te toca una hora y una mesa que va a ser la misma durante toda tu estadía y en esa mesa, dependiendo de cuantas personas sea tu grupo, te tocará con desconocidos o no. Yo por ejemplo conocí una familia de Paysandú, Uruguay y otra pareja de Nechochea, Argentina. Para esta cena hay que vestirse prolijo, no de gala, pero de repente una camisa y unos jeans, o un vestido, por ejemplo. Es una comida de entrada, plato y postre, a la carta y todos los días va rotando que está ideal para probar cosas nuevas, yo me le animé a un pez espada cocinado al limón que fue un manjar. Esta cena está incluida dentro de tu tarifa y no es obligatoria, perfectamente podés "escapar" al buffete.

Paseos
Acá para mi está uno de los puntos más críticos entre ambas opciones. Mientras el all inclusive vende excursiones a distintas atracciones de la zona, el crucero tiene paradas predeterminadas incluidas dentro de la tarifa inicial. El funcionamiento es simple, tal día toca tal puerto/ciudad y a partir de determinada hora empiezan a zarpar las lanchas y lo mismo para volver donde hay una hora que es la última salida de vuelta al barco. A mi personalmente me parece mucho mejor la opción que te da el crucero porque te podés bajar durante todo un día a costo cero para hacer lo que vos quieras, mientras que en los hoteles tenés que pagar esa salida y que sigue la lógica de una excursión donde todo está predeterminado.
Para dar un ejemplo personal, el crucero que hice salía de Buenos Aires y hacía tres paradas en Ilhagrande, Ilhabela y Punta del Este para luego retornar a Buenos Aires, en una semana en total. Esto me permitió conocer estas dos islas que ni siquiera sabía de su existencia y de hecho a Ilhagrande volví tiempo después porque quedé encantado con el lugar. Lo que hacíamos era levantarnos bien temprano para desayunar y salir en la primera tanda de lanchas que si no me falla la memoria era alrededor de las ocho de la mañana para poder tener todo el día en tierra conociendo porque la última lancha volvía a las ocho de la noche, lo que te daba casi doce horas para conocer el lugar. Esos paseos se pueden aprovechar para simplemente recorrer o también contratar algún tour local para tener un mejor pantallazo del lugar. El crucero te ofrece las mismas excursiones que podés comprar en tierra pero es más barato hacerlo directo con las agencias locales que encuentren. Obvio que en estas bajadas van a usar $$ porque acá no está inlcuida ni la comida ni nada. Importante aclarar que no es obligatorio bajar, de hecho hay gente que aprovecha que el barco queda casi desierto para hacer las actividades con más calma o simplemente tener la piscina liberada.
En un all inclusive me da la sensación que uno está más atrapado ya que si no contratás ningún paseo medio que no hay nada para hacer en la vuelta más que las cosas que ofrecen dentro del lugar.

Comodidades
Es bastante lógico imaginar que es más cómodo el hotel en tierra que el barco y si, es más cómodo. En el hotel que estuvimos nosotros las habitaciones eran como apartamentos que estaban posicionados en bloques de ocho, cuatro arriba y cuatro abajo estructurados tipo un cubo. La habitación super amplia, con todas las comodidades y un entorno natural precioso. Además hay transporte interno que te lleva a todas las instalaciones por si no tenés ganas de caminar.
En cambio en el barco (pagué la más barata) es un cuadrado con la cama y poco más y un baño con las duchas esas tipo cabina, muy poco recomendable para claustrofóbicos porque no tienen ventanas. Existen habitaciones con ventanas, con balcones y seguramente con muchas más cosas pero el precio se va elevando. La lógica perversa es que cuanto más abajo más barato y las mejores habitaciones están más arriba an el barco.

Otras cuestiones
En términos estrictamente económicos si uno hace un crucero que zarpe de Uruguay o Buenos Aires, es altamente probable que le salga unos cientos de dólares menos que ir a un all inclusive, siempre pensando en un all inclusive que quede fuera del país porque también hay este tipo de hoteles dentro de Uruguay. Porque en ese caso al costo del hotel hay que sumarle el traslado. El crucero, como les comentaba más arriba se puede conseguir por unos 700 dólares y hasta menos, si uno lo hace con suficiente anticipación o justo agarra alguna promoción. Todo esto pensando en pasajeros que salgan desde Uruguay, probablemente a una persona de Colombia le salga más barato un all inclusive en el Caribe.
Nosotros tuvimos una mala experiencia con unos vendedores de tiempos compartidos en el primer día de hotel así que hay que estar atentos para no comerse un garrón de esos, pero nada grave, te hacen perder el tiempo y pueden ser muy insistentes, pero en Punta Cana en general todos los vendedores son "agresivos".
En el barco el gran problema que puede complicar a alguien es el mismo problema que hay en todos los barcos y son los mareos. El crucero, por más grande que sea, está flotando y se mueve, en general son movimientos muy suaves, tipo mecedora, pero tal vez si les toca una tormenta (a mi no me pasó) la cosa se pueda poner más compleja. Desde el primer momento te dan algunos consejos como no andar con la panza vacía o mucho rato sin comer, cosa bastante fácil de cumplir debido a las cantidades industriales de comida que ofrecen. Pero también hay pastillas para combartirlo que pueden pedir en cualquier momento. Yo no tuve problemas pero si conversé con algunas personas que pasaron mal en algún momento, igual creo que nada va a superar a la primera vez que me subí a una embarcación siendo un niño pero esa es otra historia.
Otra cosa que puede empeorar la experiencia embarcado es que haya demasiada gente y toda esa gente que haya, a diferencia de un hotel, va a estar todo el tiempo que dure tu viaje compartiendo con ustedes. No tuve ese problema en su momento, había gente pero no estaba repleto, pero es algo que puede suceder perfectamente.

Para dar una conclusión, son dos tipos de viaje similares en cuanto a que la idea es la de no preocuparse mucho por nada y simplemente relajarse y disfrutar las comodidades que ofrecen. A mi no es el tipo de viaje que más me entusiasma porque prefiero caminar, conocer, o simplemente quedarme pasmado mirando un paisaje, pero reconozco que una vez cada tanto, o quizás como cierre de un viaje largo o cansador, puede estar bueno tomarse unos días de no hacer nada. Por esto de poder conocer algo al menos es que inclino la balanza un poco a favor del crucero, porque esa posibilidad de bajarse en un lugar nuevo y tener todo ese día de exploración y de cambiar un poco la visual y ver gente distinta, suma mucho. Claro, tienen que estar dispuestos a fumarse dos o tres días enteros de navegación que no es para cualquiera, pero con todo lo que ofrecen el tiempo pasa volando.